Diccionario económico - Cuenta joven
Cuenta joven
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En función de la edad del titular, hay que tener en cuenta que este puede ser un menor. En ese caso, solo podrá acceder a la banca electrónica para realizar consultas, y será su representante legal o tutor quien pueda realizar la operativa que la cuenta permita: transferencias y traspasos, retirada de efectivo en cajeros, emisión de tarjetas, etc. En la mayoría de los casos, el menor no podrá disponer de una tarjeta de pago hasta los catorce años, e incluso hasta los dieciséis, en algunas entidades. Además, serán los representantes legales quienes tengan que abrir la cuenta, presentando su DNI o documento que los acredite como tales, así como el DNI del menor y el libro de familia.
En cambio, si el titular es mayor de edad será él quien pueda contratarla, bien en la sucursal o de forma online. En este caso, la cuenta joven actuará básicamente como una cuenta corriente para ingresar o sacar dinero, domiciliar la nómina o realizar transferencias y traspasos, pudiendo obtener incluso algo de rentabilidad. De todas formas, si esta cuenta tiene un perfil más parecido a las cuentas de ahorro, algunas de estas operativas quedarán limitadas, dado que el objetivo de estas es, básicamente, la previsión.
Al alcanzar el límite de edad, esta cuenta pasará a ser una cuenta corriente normal, o bien una cuenta nómina, si el titular ya dispone de ingresos periódicos y quiera domiciliarlos. De todas formas, será necesario que cuando se produzca este cambio el titular estudie bien las nuevas condiciones, y que incluso se plantee abrir una nueva cuenta con otros requisitos y ventajas, pues es fácil que algunas de ellas no se vayan a mantener.
Qué hay que tener en cuenta al contratar una cuenta joven
Como siempre decimos, contratar un nuevo producto financiero siempre exige de un análisis previo de nuestras necesidades y perfil a corto y medio plazo, y de toda la oferta del mercado; esta es muy variada, y sin duda unos productos pueden adecuarse más a nuestros intereses que otros.
En este caso, será bueno conocer el límite de edad (en muchos casos el tope está en 25; en otros en 31; en otros en 35…); comprobar que no nos cobre comisiones de administración, de mantenimiento, o por realizar transferencias; que no nos exijan vinculación y, a ser posible, que nos den intereses por el hecho de tenerla. Además, hoy es casi una exigencia que nos ofrezca una operativa digital y nos permita realizar cualquier gestión desde el ordenador o el teléfono móvil.