La Renta Fija es deuda emitida por un Estado o empresa para obtener capitales externos, es decir, para financiarse.

¿Por qué? Básicamente suele ser una cuestión de costes. Una empresa para poder obtener nuevos recursos, podría optar por la vía de ampliación de capital con desembolso, o por pedir un préstamo. Sin embargo, ambas opciones tienen una serie de riesgos y costes.

En el supuesto de la entrada de nuevos capitales, serían la distribución de dividendos y la pérdida de control sobre la compañía. En el caso de pedir un préstamo, requeriría de un estudio con sus consiguientes costes.

Sin embargo, el mercado facilita las transacciones y la salida de estas empresas mediante emisiones de deuda para captar capitales, que pueden resultarles más baratos que la solicitud de un préstamo. De la misma manera, el Estado busca, mediante las emisiones del tesoro, captar recursos entre inversores, tanto institucionales como particulares, con los cuales poder desarrollar sus proyectos.

Por tanto, lo que adquirimos cuando compramos una emisión de deuda es una obligación por parte del emisor (estado o empresa) de devolvernos una cantidad de capital más unos intereses valorados en un momento determinado del tiempo, en la fecha de emisión.

Los intereses a percibir, van a venir motivados por varios factores, pero destacaríamos estos tres:

  • - El tipo de interés vigente, en ese momento, para esa divisa

  • - El riesgo percibido a cerca de la solvencia del emisor (rating)

  • - La duración de la deuda adquirida

Todo ello valorado en el momento de la emisión. Repetimos esta frase, porque a pesar de que se llame Renta Fija, la Renta Fija no es nada fija…

El uso del adjetivo “fijo” tiene que ver con el plazo de compromiso de la inversión. Por ejemplo, si compramos una emisión a 12 meses de plazo, recibiremos un nominal que será la suma del capital invertido en el momento de emisión, más los intereses generados.

Pero, ¿qué ocurre si necesitamos el capital al quinto mes y vendemos en mercado secundario? Tendremos un beneficio o una pérdida que variará en función de cómo se haya comportado el tipo de interés vigente, el riesgo percibido y las expectativas de cómo se van a comportar hasta el vencimiento de la emisión.

Todo en un broker.
Todo en un gran banco.