El Gobierno analiza un cambio relevante en la fiscalidad del alquiler a través del IRPF con el objetivo de influir en la evolución de los precios. La propuesta, aún en fase de negociación, plantea ajustar las bonificaciones fiscales de los propietarios que incrementen la renta al firmar un nuevo contrato, en un contexto marcado por la tensión en el mercado residencial y el debate sobre los incentivos tributarios.
Cómo funciona actualmente la reducción del IRPF en el alquiler
En el régimen vigente, los propietarios personas físicas pueden aplicar una reducción general del 50 por ciento sobre el rendimiento neto obtenido por el arrendamiento de vivienda habitual. Este rendimiento se calcula restando a los ingresos íntegros los gastos deducibles asociados al inmueble.
Además, la normativa contempla reducciones superiores, que pueden alcanzar el 60 por ciento, el 70 por ciento o incluso el 90 por ciento en determinados supuestos, como la rebaja del precio en zonas tensionadas, el alquiler a jóvenes o la realización de actuaciones de rehabilitación.
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El Ejecutivo también ha planteado extender a todo el territorio una deducción de hasta el 100 por ciento para los propietarios que mantengan el precio en la renovación del contrato, independientemente de la localización del inmueble.
Qué cambiaría con la nueva propuesta fiscal
La iniciativa en estudio introduce un enfoque mixto que combina incentivos y posibles penalizaciones. En concreto, se contempla modular a la baja la reducción general del 50 por ciento en el IRPF cuando el propietario decida elevar la renta al formalizar un nuevo contrato.
La reducción no desaparecería por completo, pero podría disminuir de forma progresiva en función de la intensidad de la subida aplicada. El planteamiento distinguiría entre las actualizaciones ordinarias vinculadas a índices permitidos por la normativa y los incrementos acordados al término del contrato anterior.
Impacto potencial en propietarios e inquilinos
En España, más de dos millones de contribuyentes declaran ingresos por alquiler. Cualquier modificación en la reducción del IRPF puede afectar al rendimiento neto después de impuestos y, por tanto, a la rentabilidad esperada de la inversión inmobiliaria.
Desde el punto de vista del mercado, el efecto dependerá del diseño final de la escala de reducción y de su aplicación práctica. Una menor ventaja fiscal podría alterar decisiones de oferta en determinadas zonas, especialmente en aquellas con mayor presión de demanda.
Tramitación y escenario parlamentario
La modificación del IRPF requeriría su aprobación mediante real decreto ley y posterior convalidación en el Congreso. Al tratarse de una medida en negociación, su alcance definitivo dependerá del consenso parlamentario y del equilibrio entre los distintos planteamientos sobre la política fiscal en vivienda.
En este contexto, la fiscalidad del alquiler vuelve a situarse en el centro del análisis económico, al combinar objetivos de estabilidad de precios, incentivos a la oferta y sostenibilidad de la inversión en vivienda en alquiler.