Tras la Semana Santa, parece que hemos dejado atrás la peor fase de la crisis chipriota. Una vez que el mercado ha sufrido las consecuencias negativas del rescate de Chipre y la sucesión de declaraciones inoportunas al respecto por parte del presidente del Eurogrupo, parece que podemos avanzar hacia la superación de este nuevo episodio de inestabilidad. No ha sido gratis ni mucho menos, y el Ibex-35 retrocedió -4,9% durante la semana pasada, pero esta semana presenta mejor aspecto.
Esto no quiere decir que se hayan acabado los riesgos. No conviene olvidar que el tono del mercado seguirá siendo confuso. Aunque la peor fase del rescate de Chipre parece haber pasado, el hecho de que se haya abierto la puerta a las quitas en los depósitos y a los controles de capitales en la UEM seguirá siendo un lastre para el mercado, mientras que la escalada en la retórica belicista de Corea del Norte puede provocar cierto estancamiento y algún retroceso puntual en las bolsas asiáticas
Sin embargo, frente a estos factores de riesgo, también tendremos catalizadores positivos como las las reuniones de los bancos centrales y la macroeconomía americana. El BoE y el BCE no cambiarán los tipos de interés, por lo que el centro de atención será la reunión del jueves del Bank of Japan, la primera bajo el mandato del nuevo gobernador Kuroda, que podría anunciar modificaciones en el programa de compra de activos, que pasaría a incluir bonos con plazos de vencimiento más largos.
No obstante, el verdadero factor de soporte para las bolsas volverá a ser la economía de EE.UU. Esta semana se publicarán indicadores de actividad de los sectores manufacturero y de servicios, que podrían descender levemente con respecto al mes anterior, pero se mantendrán claramente en terreno de expansión. Además, el viernes se publicarán los datos de creación de empleo en el sector no agrícola del mes de marzo (payrolls), para el que se espera una cifra de 200k nuevos puestos de trabajo. En el caso de que se confirmara esa cifra, la media móvil de creación de empleo durante los últimos 6 meses sería la mayor del último año, y vendría a corroborar que la economía norteamericana continuará creciendo a pesar de la reducción de gasto público motivada por el sequestration que entró en vigor en marzo. Unos sólidos datos de empleo tienen un efecto claramente beneficioso sobre el consumo, la inversión y el mercado inmobiliario.
En consecuencia, afrontamos una semana de menos a más, en la que las bolsas europeas irán recuperándose de las caídas anteriores de forma muy progresiva, apoyadas en la paulatina superación de la crisis chipriota y en la influencia positiva de la economía americana, que seguirá ofreciendo soporte al mercado para que Wall Street consolide sus niveles actuales, tras haber alcanzado máximos históricos.