Desde su publicación el 9 de septiembre de 2024, el Informe Draghi —oficialmente The Future of European Competitiveness («El futuro de la competitividad europea»)— ha generado expectativas y críticas en igual medida. Hoy, un año después, su autor, Mario Draghi, advierte que Europa se encuentra ante una situación más compleja de lo previsto: el modelo de crecimiento se desvanece, las vulnerabilidades aumentan y solo un compromiso real puede evitar un declive económico. En este artículo te explicamos qué es el Informe Draghi, cuáles son sus claves y qué avances (o falta de ellos) se han visto hasta este momento.
¿Qué es el Informe Draghi?
El informe "El futuro de la competitividad europea", llamado comúnmente el informe Draghi, es un análisis que solicitó la Comisión Europea a Mario Draghi para analizar el estado de la economía europea y cómo reactivarla, así como identificar los desafíos a los que se enfrentan la industria y las empresas europeas. La idea era que el expresidente del Banco Central Europeo diese “su visión personal sobre el futuro de la competitividad europea”.
El Informe Draghi un año después
En declaraciones de este martes, Draghi ha subrayado que el modelo de crecimiento de Europa “se desvanece”, alertando de que muchas de las recomendaciones no tienen aún vías de financiación claras. También opina que Europa debe actuar “más como federación que como confederación”, sugiriendo cooperación reforzada, incluso si implica ceder algo de soberanía en temas industriales, energéticos y de innovación.
El Informe Draghi sigue siendo un diagnóstico potente sobre lo que Europa necesita para no perder su rol en la economía global. Sus propuestas (innovación, inversión masiva, descarbonización, seguridad estratégica) plantean un camino claro pero exigente. A continuación compartimos todas las claves del informe Draghi, presentado en septiembre de 2024.
Estado de la economía europea según el Informe Draghi de 2024
Draghi analizaba la situación en la que se encontraba la Unión Europea y da datos muy reveladores, entre otros los siguientes:
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El crecimiento de Europa lleva dos décadas desacelerándose.
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El comercio mundial, del que tanto se ha beneficiado Europa, no crece como en el pasado.
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Europa ha perdido abruptamente a su proveedor de energía más importante, Rusia.
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El cambio tecnológico se está acelerando.
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La Unión Europea está entrando en el primer período de su historia reciente en el que el crecimiento no estará respaldado por el aumento de la población.
Principales claves del Informe Draghi
Aumento sustancial de la inversión
El informe estima que la Unión Europea necesita una inversión anual adicional de 750.000 - 800.000 millones de euros (cerca del 5 % del PIB de la UE) para cerrar brechas en innovación, infraestructura, transición energética, digitalización y seguridad económica.
Cierre de la brecha tecnológica / innovación
Para Draghi, uno de los grandes retos es que Europa está gastando menos en I+D relativa a su tamaño, y muchas empresas se concentran en tecnologías maduras. Es crucial fomentar investigación, innovación radical, y capacidades exportadoras en sectores de frontera.
Descarbonización competitiva
La transición verde debe ir de la mano con competitividad industrial. Reducir los costes energéticos extremos, mejorar redes de electricidad, desplegar renovables a gran escala y apoyar a industrias pesadas en su adaptación.
Seguridad económica y reducción de dependencias estratégicas
El informe insiste en que Europa debe reforzar su autonomía estratégica, ya sea en materias primas críticas, tecnologías digitales, cadenas de suministro, o capacidad defensiva. Ningún Estado por sí solo puede enfrentar estos desafíos; se propone cooperación, deuda común y apoyos públicos y privados coordinados.
¿Cómo mejorar la competitividad europea según el Informe Draghi?
Draghi identifica tres áreas prioritarias de actuación sobre las que basar el crecimiento y la competitividad de la UE en el futuro:
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Reorientar los esfuerzos para cerrar la brecha de innovación con EE. UU. y China, especialmente en tecnologías avanzadas. Las empresas de la UE están especializadas en tecnologías maduras y gastan poco en investigación e innovación, mucho menos que sus homólogas estadounidenses.
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Un plan de toda la Unión Europea para la descarbonización y la competitividad. Dado que Europa carece de recursos naturales como gas y petróleo, es necesario el desarrollo de las energías renovables, lo que abarataría el coste de la energía, una de las cargas más gravosas para la industria europea. Las empresas de la UE aún enfrentan precios de electricidad que son 2-3 veces mayores que en los EE. UU.
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Aumento de la seguridad y la reducción de las dependencias. Para la planificación económica ya no basta solamente con análisis convencionales de coste/beneficio, es necesario tener en cuenta la seguridad en dos sentidos: seguridad física, que tiene que ver con conflictos geopolíticos “calientes” (guerras), y seguridad en el comercio y en las cadenas de suministros. Europa depende de muy pocos proveedores para el suministro de materias críticas, esa dependencia es especialmente acusada respecto a China. También es muy dependiente en tecnología digital. Por ejemplo, entre el 75% y el 90% de la capacidad mundial de fabricación de chips se encuentra en Asia.
Necesidad de mayor coordinación en Europa
El plan de Draghi, como el mismo reconoce, se enfrenta a obstáculos importantes, entre los que cabe destacar una falta de voluntad de los Estados para actuar de manera conjunta y coordinada:
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Europa carece de un enfoque común. No establece prioridades ni acompaña los objetivos que se plantea con acciones políticas conjuntas.
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El Mercado Único está fragmentado, lo que afecta a la competitividad.
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Europa está desperdiciando sus recursos comunes al no actuar como sujeto único, ni en defensa, ni innovación, ni en otras áreas claves.
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Europa no coordina donde es importante. Una buena política industrial necesita la convergencia de varias acciones: políticas fiscales para fomentar la producción interna, políticas comerciales que potencien la competitividad, políticas exteriores que garanticen las cadenas de suministros.
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Tampoco se coordina en lo que se refiere a instrumentos de financiación que están segmentados por Estados
Esta falta de coordinación se agrava debido al largo proceso de toma de decisiones y a la burocracia que se desencadena cuando las empresas quieren acceder a las ventajas que proporciona la UE.