El Presidente del Gobierno anunció ayer que ha adelantado al 1 de julio la segunda parte de la rebaja del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas que estaba prevista para enero de 2016."Ello supondrá un ingreso adicional para los contribuyentes de unos 1.500 millones de euros este año y se verá aplicado sobre las nóminas con efecto de 1 de julio. Es decir, todos los trabajadores notarán en su nómina una rebaja de retenciones igual que la que experimentaron en enero de este año", dijo Rajoy.
Ya a comienzos de este año se aplicó una rebaja del IRPF. Ahora se reducen de nuevo los tipos de gravamen que quedan en un 19% para los tramos más bajos de rentas y en un 45 % el tipo máximo.
Los contribuyentes se ahorrarán una media de 30 euros al mes y pagarán, en el conjunto del año, 410 euros menos que el año pasado. Los profesionales verán reducidas su retención del 19% al 15%.
A parte de otras consideraciones, el Gobierno ha justificado la rebaja fiscal por la buena marcha de la economía española cuyo crecimiento ha sido corregido al alza por muchas entidades de análisis y, ahora, por el propio Gobierno que estima que este año la economía crecerá un 3,3%, cuatro decimas más que la previsión anterior, y un 3% en 2016.
Este crecimiento permitirá compensar la rebaja del impuesto. Se recaudará más porque las bases de los impuestos más importantes aumentarán debido a que hay más personas trabajando, lo que permitirá aumentar la recaudación del IRPF, y se consumirá más, lo que incrementará los ingresos por IVA. De esta manera se cumplirá con el objetivo de déficit público para este año a pesar de la bajada de los tipos del IRPF.
No obstante un reciente informe de FEDEA afirma que "las finanzas españolas presentan el déficit estructural en el entorno del 2-3% del PIB. Esto quiere decir que, para conseguir el equilibrio presupuestario se debe reducir el gasto público o aumentar los ingresos de forma estructural en unos 20.000-30.000 millones de euros.
Durante la crisis el gasto público en España ha aumentado en 6,7 puntos de PIB muy por encima de la media de la UE que fue de 5,2 puntos. Desde 2009, los diversos gobiernos han ido reduciendo el gasto desde el 45,6% PIB hasta el 43,8% de 2013. Esta política ha servido para controlar y contener el gasto corriente y para reducir los gastos de capital considerablemente.
Aunque creemos que el esfuerzo de contención del gasto debe continuar, lo cierto es que en nuestra opinión es difícil que se sitúe por debajo de los niveles actuales en el futuro. La explicación reside en que en las próximas décadas la caída del gasto actual será compensada por dos fuerzas que engrosarán el gasto irremediablemente.
:: La primera es el envejecimiento de la población y el consecuente aumento de los gastos asociados en pensiones, sanidad y dependencia.
:: La segunda es el servicio de la deuda pública cercana al 100% del PIB.
Si además, esto lo unimos al hecho de que España presenta un nivel de gasto público inferior a la media europea, creemos que en la actualidad hay poco margen para situar en el medio plazo el gasto por debajo de los niveles actuales. Por lo tanto, no creemos que sea factible la vía de reducir el déficit estructural a través del recorte del gasto sin desmantelar o debilitar importantes programas del Estado del Bienestar".
En definitiva, para FEDEA hay una disyuntiva ineludible que habrá que enfrentar en el futuro, recortar gastos o aumentar impuestos, a menos que el crecimiento de la economía sea de tal calibre que permita recaudar entre 20.000 y 30.000 millones más sin tocar ni impuestos ni gastos.
El mismo informe señala que los ingresos de la Administración Pública, un 37,5% del PIB en 2013, son inferiores a la media de la zona euro, un 46,6% del PIB, y a la del conjunto de la Unión Europea, un 45,3%, estos datos significan que la presión fiscal de España es inferior a la de sus socios europeos.
Fuente: EUROSTAR y FEDEA
Vinculado con los ingresos fiscales está el déficit público que se ha reducido notablemente en los últimos años pero que aún así sigue siendo alto.
Fuente: Datos Macro
Estos déficits tan elevados obligan a las Administraciones Públicas a un mayor endeudamiento, lo que explica que la deuda pública española haya crecido con fuerza habiéndose casi duplicado entre 2009 y 2014. Y, coherentemente con la baja presión fiscal, España tiene el mayor déficit público de Europa después de Chipre.
Así pues, el equilibrio de las cuentas públicas españolas es un debate abierto sobre el que se seguirá opinando y se seguirán ensayando nuevas medidas.
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