El fondo de pensiones estatal GPIF (Government Pensions Investment Fund) ha cambiado su comité de inversiones con el objetivo de llevar adelante una estrategia más internacional y agresiva que la actual, lo que debería, en principio pero también muy lentamente, ser depreciatorio para el yen y para los bonos japoneses.
El GPIF tiene activos bajo gestión por 1,26bn$ (lo que equivale aproximadamente al PIB español) que actualmente están invertidos de la siguiente forma:
- 60% bonos japoneses
- 12% bolsa japonesa
- 11% bonos internacionales
- 12% bolsas internacionales
- 5% liquidez o equivalentes
Aunque el previsible cambio en la política de inversiones, previsiblemente aumentando el peso en activos internacionales de riesgo superior, debería representar un factor más de apoyo a las bolsas y otros activos de riesgo, pensamos que este proceso de cambio será muy lento y no tendrá impacto efectivo a corto plazo, más allá del efecto de las propias expectativas del mercado.
Además, parece probable que una de las nuevas clases de activos en las que invertirá sea la financiación de infraestructuras (en febrero cerró un acuerdo con el fondo de pensiones de los funcionarios de Ontario y con el Banco de Desarrollo de Japón para inversiones conjuntas en este ámbito), lo que no implicará presión directa de dinero sobre el mercado.
Por eso, aunque estos cambios suponen un factor adicional pro-bolsas y activos de riesgo, creemos que su impacto podría ser inferior al esperado y, en todo caso, muy lento.
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