El ISM manufacturero retrocede en agosto desde 52,6 hasta 49,4 situándose por debajo del umbral que indicaría expansión económica. Además, el registro es significativamente peor del nivel estimado en 52,0 y acumula tres meses consecutivos con descensos. El impacto inicial ha depreciado el dólar hasta 1,117 desde 1,113.
Los nuevos pedidos también se sitúan en contracción (por primera vez este año) al ceder hasta 49,1 desde 56,9. Estas cifras sugieren una actitud de prudencia por parte de las empresas a la hora de tomar decisiones de inversión, a la espera del desenlace electoral en EE.UU. y a la menor tracción de las perspectivas económicas mundiales. Todas las partidas del indicador empeoran y se sitúan por debajo de 50, excepto las exportaciones que repiten en 52,2. En coherencia, los precios pagados aceleran la tendencia bajista más de lo esperado (53 frente a 54,8 estimados y 55 anterior).
A la misma hora se ha publicado el gasto en construcción de julio. También decepciona, permaneciendo plano cuando se esperaba un repunte de +0,5%. Además, el dato anterior es revisado a mejor hasta +0,9% desde -0,6%.
Se trata de datos negativos para bolsas y dólar, y positivo para el precio del T-Note.
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