Durante el periodo comprendido entre el 14 de noviembre y el 17 de diciembre las carteras han experimentado variaciones negativas de entre -0,6% las conservadoras y -1,6% las agresivas. Esto, en un contexto en el que el mercado ha estado bloqueado por la incertidumbre en torno a la estrategia de salida de la Reserva Federal. De hecho, los inversores han optado por tomar beneficios y la mayoría de los índices bursátiles han registrado descensos (Ibex -3,8%, Eurostoxx -3,7%, S&P -0,5%). Por tanto, las carteras han cumplido con su objetivo de preservación del capital.
En diciembre cerramos 2013 y el balance vuelve a ser muy positivo, tal y como se puede ver en el punto 5.2. que recoge el histórico de rentabilidades. En el acumulado del año hemos logrado revalorizaciones de +5,5%, +8,4% y +11,1% en las carteras domésticas (de menor a mayor riesgo) y de +3,2%, +8,4% y +13,2% en las carteras globales (perfil defensivo, moderado y agresivo, respectivamente).
De cara a 2014, creemos que las carteras están bien posicionadas. Mantenemos unos elevados niveles de exposición a renta variable: 30% en la cartera defensiva, 55% en la moderada y 80% en la agresiva.
Tras un año excelente para las bolsas de los países desarrollados, las perspectivas continúan siendo positivas en 2014. La recuperación del ciclo global, el crecimiento de los resultados empresariales y el flujo de inversión desde los bonos hacia las bolsas seguirán impulsando la renta variable. En nuestra opinión, la economía americana ha alcanzado una velocidad de crucero apreciable por lo que el tapering de la Fed no debería tener consecuencias más allá de un aumento transitorio de la volatilidad, mientras que los principales factores de riesgo en el ámbito político han perdido relevancia.
Tal y como explicamos en nuestro Informe de Estrategia, las oportunidades en la renta fija se focalizan nuevamente en la deuda española, en un escenario de reducción de la TIR del bono a 10 años hasta 3,80% a lo largo del año. Los bonos soberanos core deberían ir retrocediendo, mientras que la deuda corporativa permanece sobrevalorada. Tan solo el high yield ofrece oportunidades puntuales, mientras que la deuda emergente presenta riesgos especialmente significativos en el caso de la emitida en divisa local.
Las carteras reflejan lo expuesto anteriormente:
- la parte de renta variable está invertida en países desarrollados, con un importante peso en Europa, especialmente en Alemania y España. Asimismo, incluimos el BK Indice Japón para el perfil más agresivo.
- como apuesta sectorial, introducimos cierta exposición a tecnología con el BK Nasdaq y mantenemos el JPM Global Healthcare así como el Robeco Consumer trends.
- en cuanto a la renta fija, monetarios aparte, seguimos centrados en deuda española a través del BK Renta Fija Largo Plazo.
- como novedad, incluimos algo de peso en renta fija de alta rentabilidad (high yield) tanto en su versión europea (Fidelity European High Yield) como en su versión global (GS Global HY).
Con esto, las carteras deberían estar bien posicionadas para aprovechar las oportunidades que presente el nuevo año
(pincha en la imagen para acceder al informe)
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