La situación de baja inflación, o desinflación como se está llamando ahora, que se está dando en Europa en general y en España en particular, provoca dudas sobre qué hacer con los ahorros y dónde es mejor invertirlos.
Es conveniente que primero nos familiaricemos con el concepto de "interés real", que es la rentabilidad de una inversión descontado el efecto de la inflación.

Con un ejemplo entenderemos mejor el concepto:
Supongamos una situación en la que la inflación es del 2% y tengo un depósito en que la rentabilidad anual, interés nominal, es del 3%. El interés real de mi depósito es del 1%.
Supongamos ahora que la tasa de inflación es negativa, por ejemplo un -0,2%, y tengo un depósito que me renta un 1%. En este caso el interés real de mi depósito es el 1,2%.
A pesar de que el interés nominal en el primer caso es muy superior al del segundo, 3% frente al 1%, el interés real es menor, 1% frente a 1,2%.
Es decir, la inflación o desinflación condiciona la rentabilidad de las inversiones y conviene tenerlo muy en cuenta.
Entonces, ¿en qué invertir en un escenario con tasas de inflación negativas o muy bajas?
Hay que tener en cuenta que en una situación como la actual, y mientras se mantenga, el Banco Central Europeo conservará los tipos de interés muy bajos. Ahora están en el 0,25%, después de la bajada que se produjo en noviembre, pero ya son muchas las voces que dicen que los deben volver a bajar. Parece que entramos en una fase, que puede ser larga, en la que los tipos de interés van a ser bajos y eso condicionará las rentabilidades de casi todas las inversiones.
Una situación a la que estamos poco o nada acostumbrados y que nos obliga a repensar nuestros hábitos inversores que responde a situaciones con inflaciones del entorno del 2% en los últimos años.
Los consejos que dan los analistas para el momento actual son los siguientes
- las tasas negativas o bajas de inflación benefician a los ahorradores que no aman los riesgos, que son conservadores y prefieren la seguridad de una rentabilidad aunque sea baja. Por el contrario perjudicaría a los inversores dispuestos a arriesgar en busca de rentabilidades más altas.
- desde la perspectiva anterior son inversiones seguras los depósitos de los bancos, los seguros de ahorro, la deuda pública y, en general, las inversiones que produzcan una renta fija y estén respaldadas por instituciones o empresas sólidas y solventes.
La inversión en bolsa es un caso aparte ya que las cotizaciones dependen de muchas cosas, en particular de la rentabilidad de cada empresa y de la percepción que se tenga sobre el valor futuro de la acción. Pero, desde un punto de vista más general, la baja inflación puede beneficiar a las bolsas si el Banco Central Europeo inyecta liquidez ya que buena parte de esa liquidez puede desembocar en las bolsas. Sin embargo, a largo plazo esto no está tan claro si nos atenemos al precedente de Japón que vivió un dilatado periodo de baja inflación a lo largo del cual los valores bursátiles cayeron sensiblemente.
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