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Hipoteca en pareja: ventajas e inconvenientes


01.10.2020

Escrito por: Redacción


Si vives en pareja, es muy probable que os estéis planteando si comprar una casa a medias. Desde un punto de vista estrictamente económico el que los dos sean cotitulares de la hipoteca tiene ventajas, pero también algún inconveniente.

Ventajas de tener una hipoteca en pareja

La principal ventaja de solicitar una hipoteca conjunta es la solvencia. Siempre será mayor si se juntan los ingresos y el patrimonio de los dos que si se aporta solamente el de uno de ellos.

En banco al que se solicite la hipoteca valorará el riesgo a partir de esa solvencia conjunta y, en muchas ocasiones, concederá una hipoteca que no concedería si la pidiese uno solo.

En el caso de los matrimonios, si el régimen económico es el de gananciales (lo que significa que los ingresos, rentas y deudas que se generen a partir de la boda serán de la pareja, independientemente de quién las ha generado), es obligada la comparecencia de los dos.

No ocurriría lo mismo en el que caso de que el régimen matrimonial fuese de separación de bienes o la pareja no estuviera casada. En este caso la “presencia” de los dos no sería obligada a efectos legales pero sí lo puede ser a efectos económicos.

Inconvenientes de una hipoteca en pareja

Sea obligada o no la firma de la pareja, una vez que se ha firmado la hipoteca los dos son responsables del pago. Esta es la situación más habitual y, con el tiempo, pueden surgir problemas.

A veces las parejas se separan y hay que decidir qué se hace con la hipoteca y con la casa. Una opción, la más deseable en la mayoría de las ocasiones, es vender la casa y cancelar la hipoteca.

Si lo anterior no puede ser surgen los problemas porque la hipoteca hay que seguirla pagando… y la responsabilidad es de los dos. Si uno de ellos tiene más solvencia que el otro y puede pagar la cuota quizás lo tenga que hacer generando a su favor un crédito frente al que no paga que, cuando convenga, le tendrá que reclamar.

Cuando las parejas están casadas o son pareja de hecho a efectos legales, la situación se puede complicar: por ejemplo, se va a una separación legal y el juez determina que el uso de la vivienda sea para uno de los cónyuges. Frente al banco el que se queda fuera de la vivienda tiene la obligación de seguir pagando en la misma medida que el otro y es irrelevante cómo haya evolucionado la relación legal entre los que son titulares de la hipoteca.

En estos casos las situaciones pueden ser muy variadas y, normalmente, están condicionadas por la existencia de hijos menores. Siempre se puede llegar a un acuerdo sobre cómo se reparte el uso de la vivienda, o la propiedad, y el pago de la hipoteca, pero si ese acuerdo es únicamente entre los cónyuges y no se cuenta con el acuerdo del banco para que pase a ser uno solo el responsable del pago lo seguirán siendo los dos.

La tradición de nuestro país es que cuando una pareja decide compartir su vida, los ingresos, gastos y patrimonio sean comunes, pero, a la vista de las estadísticas y antes de dar el paso de formalizar una hipoteca, quizás convenga prever qué pasa con el patrimonio y con las deudas, es decir con la casa y con la hipoteca, en caso de separación.

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