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Expertos y conocimiento

Los fondos europeos riegan el turismo: tres años decisivos.

Tras el duro golpe de la crisis en el turismo, parece que el sector ha empezado a recuperarse. ¿Qué papel tienen los Fondos de Recuperación Next Generation EU y cómo pueden aprovecharse?
Los fondos europeos riegan el turismo
Categoría
Expertos y conocimiento
Tipo de contenido
Actualidad
Escrito por
Redacción
Tiempo de lectura
6 minutos
Publicado
19 Nov 2021
Las convocatorias de los fondos europeos Next Generation destinados al sector turístico, cifrados en 3.400 millones de euros para el período 2021-2023, son inminentes. Es hora de ponerse a trabajar para identificar proyectos susceptibles de cumplir los objetivos de las ayudas y darles el formato adecuado. El sector es escéptico y demanda mayor claridad y seguridad jurídica, porque está en juego el futuro de la principal industria española.

Ha sido un año y medio dramático para el turismo, pero a lo largo de 2021 ha ocurrido algo que inyecta optimismo: en cuanto se relajaron las medidas de confinamiento, lo primero que ha hecho la gente en todo el mundo es viajar. España debe seducir de nuevo a los mercados emisores con una oferta modernizada, experiencial y que recoja lo aprendido desde 2020: el turista va a situar en el centro de sus decisiones la seguridad sanitaria, la sostenibilidad y la certidumbre.

Año 2021: el salto asimétrico

En lo que llevamos de año (enero-septiembre), España ha recibido 19,7 millones de turistas extranjeros, un 17,2% más que en los nueve primeros meses de 2020, cuando entraron a España 16,8 millones de visitantes, según los datos actualizados del Instituto Nacional de Estadística (INE). Muy lejos aún de los 66,9 millones que lo habían hecho en 2019, un año récord para el turismo en España.

Las cifras mejoran en un ejercicio, pero las empresas turísticas no han podido aún trasladar esa buena noticia a sus cuentas: la rentabilidad y la solvencia se resienten aún en la mayor parte del sector, tras un año y medio que ha supuesto la crisis más trágica en la historia del turismo español.

Los fondos europeos riegan el turismo: tres años decisivos
  • La campaña de vacunación obra el milagro: el mes de septiembre ha supuesto un punto de inflexión, al cambiar la tendencia descendente por primera vez en 2021 y parece proyectar un mayor optimismo en el sector: el INE registró nada menos que 4,7 millones de visitantes extranjeros en solo 30 días, frente a los 1,1 millones de septiembre de 2020. Las altas cifras de vacunación en España y el levantamiento de las restricciones más duras a los viajeros procedentes de nuestros mercados emisores parecen haber obrado el milagro.
  • El turismo nacional aguanta el tirón: la menor entrada de turistas extranjeros se ha visto compensada por el extraordinario dinamismo del turismo nacional, que el pasado mes de julio superó incluso las cifras alcanzadas en 2019. Pero si lo plasmamos en un mapa, observamos que la recuperación está siendo muy asimétrica: excelentes resultados en destinos como la Costa del Sol, Andalucía, la Costa Brava o Galicia, según los datos oficiales, y una recuperación más tímida en Madrid y en destinos icónicos como Benidorm o Puerto de la Cruz.
  • El año mágico 2024: ¿cuándo volveremos a las cifras históricas de 2019? Algunos informes apuntan a una importante recuperación en 2022, cuando ya estaremos en condiciones de seducir a los mercados emisores, pero no alcanzaremos cumbre antes de 2024.

Las claves para la recuperación en 2022

  • Seguridad sanitaria: el país seguro es el que se va a llevar el turismo. Es urgente abordar la estrategia de vacunación con el Gobierno en las mesas sectoriales. En países como Israel y Austria ya ponen fecha de caducidad a la validez del pasaporte covid, entre seis y diez meses, por ejemplo. Es crucial trabajar sobre el calendario de vacunación para 2022.
  • Apoyo financiero: mantener una estrategia conjunta entre el sector turístico y financiero para aportar liquidez y seguridad a las empresas. El comportamiento de las entidades financieras ha sido vital durante la pandemia y ahora tocar dar el empujón final.
  • Flexibilidad laboral: no hablamos de extinciones y ERTEs, sino de más formación y de poder contratar más y mejor. Un marco laboral más adaptado a las necesidades de un sector con un ecosistema muy variado y que contribuya a recuperar competitividad. Ese nuevo marco debe sea también un foco de atracción del talento: tenemos que buscar la manera de que la gente quiera trabajar en el turismo, pues ha habido una cierta huida a otros sectores en este año y medio.
  • Claridad en los fondos europeos: las convocatorias van a empezar a llegar ya y hay que estar preparados. Va a ser difícil navegar en medio del laberinto burocrático, pero no se puede perder la oportunidad de presentar proyectos. Al sector del turismo nos obliga a trabajar más juntos que nunca.

Los fondos europeos para las empresas turísticas: superando obstáculos

Ya están aquí. En otros sectores económicos tienen claros los objetivos y la filosofía. Es el caso de las industrias automovilística y energética, por ejemplo, enfocadas a la electrificación y que han sido capaz de canalizar proyectos conjuntos de gran calado, como la factoría de baterías o el despliegue de la infraestructura de recarga. ¿Podemos hacer algo parecido en el turismo? Hay obstáculos.

  • Un cambio de roles: si queremos de verdad avanzar, hay que pasar de la colaboración público-privada a la colaboración privado-pública. La industria tiene que asumir el liderazgo y que la Administración sea una facilitadora. Ahora mismo ocurre lo contrario. Es el momento de estar más alineados que nunca, como sector, y ser más proactivos que reactivos.
  • Visión cortoplacista: la capacidad de tomar decisiones tiene que ser muy rápida, que no quiere decir improvisada. Pero hemos de trabajar en unas estrategias a largo plazo, transformadoras, tanto las empresas como la Administración. Durante décadas no han hecho falta, porque el turista llegaba y no nos planteábamos el futuro.
  • Sostenibilidad ambiental, social y económica: la transición verde es un proceso, no puede ser una imposición que no valore los costes para un sector tan debilitado tras la pandemia. En ese sentido, los fondos no pueden convertirse en una mochila para las empresas. Sin sostenibilidad económica no vamos a conseguir sostenibilidad ambiental y social.
  • Más inversión y menos subvenciones: el turismo no necesita respiración asistida, sino inversiones. A ningún sector le gusta estar subvencionado. Lo que requiere el momento son proyectos de largo plazo, pero el incentivo de ayuda, tal como está diseñado en los fondos europeos, no permite amortizar las inversiones, ni rentabilizarlas. El sector no quiere tapar agujeros, sino cambiar, con la contribución de todos, el modelo de negocio.
  • Se prioriza lo ejecutable sobre lo estratégico: el mecanismo de los fondos se ha centrado en financiar lo público con dinero público. Pero para el sector privado no da señales de conseguir objetivos transformadores, sino de priorizar el tipo de subvención ya existente, con plazos cortos y convocatorias exprés.
Los fondos europeos para las empresas turísticas

Tres consejos ante la convocatoria inminente de los fondos

  • Los fondos nos tienen que encontrar trabajando: van a llegar en cascada en los próximos meses y va a ser clave estar organizados previamente. En un sector tan atomizado, con multitud de empresas pequeñas y medianas, hay que unirse y buscar sinergias.
  • Digitalizar ya: es una necesidad absoluta para el sector turístico, al margen de que lleguen o no los fondos europeos. Si se aclaran las convocatorias, se podrán usar esos fondos, pero no hay tiempo que perder.
  • Trabajar con el sector financiero: la banca es clave para que la rueda se mueva en el sector. El 70% de las inversiones ligadas a los fondos europeos van a ser privadas. Tras 18 meses sin ingresos en muchos de nuestros negocios, el sector financiero está llamado a impulsar esta nueva etapa, acompañando a las empresas, asesorando e intentando ayudar para que puedan solicitar esos fondos.

Cuando el enemigo lo tenemos dentro

  • La turismofobia ha calado en la sociedad, alimentada por la fatiga turística y también por un sector social e ideológico concreto.
  • Identificamos el turismo con los turistas, cuando no es lo mismo. No se puede demonizar, por culpa de un tipo de turista minoritario, a un sector que da empleo al 12% de la población y supone casi el 13% del PIB.
  • Debemos liderar la narración construyendo un discurso positivo y haciendo las cosas de otra manera, con transparencia, para que la sociedad aprecie la capacidad del turismo no solo de minorizar los impactos positivos sino de generar nuevos impactos positivos. Es la industria destinada a ser la palanca y el motor de España.
España ha liderado el turismo mundial durante décadas. Somos la referencia.

También durante la pandemia, en que hemos dado un ejemplo de agilidad y de gestión de incertidumbres. Hemos hecho cosas increíbles cumpliendo los protocolos sanitarios, formando en medidas sanitarias a miles de empleados y consiguiendo abrir y cerrar en cuestión de horas. Ha habido un aprendizaje pandémico que no deberíamos olvidar ahora.

Información obtenida a partir del webinar organizado por el CFO Fórum de Bankinter. Con la participación de:

  • Catalina Alemany: Corporate Social Responsibility Manager en RIU Hotels.
  • Inmaculada de Benito: Directora de Turismo, Cultura y Deporte de CEOE.
  • José Antonio Fernández de Alarcón: Abogado y socio fundador de Monlex.
  • María Rosselló: Directora del centro de Banca Corporativa de Baleares en Bankinter.