A estas alturas de la navidad, los comerciantes conocen los juguetes que más se demandan este año. No dudan que, junto a los juguetes electrónicos para los más pequeños, los clásicos “clicks” playmobil alcanzarán un puesto aventajado. Amazon, que actualiza sus ventas cada hora, continuamente muestra varios juegos de “clicks” entre los más vendidos en estas fiestas.
Este juego nació en el grupo empresarial alemán de juguetes y ocio Brandstäter. En él trabajaba Hans Beck un ingeniero que además de una gran empatía con los niños tenía los mejores conocimientos sobre el trabajo con material plástico.
En 1971, en plena crisis del petróleo, se le ocurrió ofrecer a los niños un mundo de juguete en el que recrear experiencias de lo que veían o escuchaban o idear historias imaginadas. Sería una versión moderna y ambiciosa de los juegos clásicos de ficción, como la casa de muñecas, los soldaditos de plomo, o los teatrillos infantiles, que los niños adoran (y que se sabe que son muy importantes para su desarrollo emocional e intelectual).
En 1974, hace este año exactamente cuarenta años, los primeros personajes de Hans Beck salieron al mercado. Desde entonces hasta hoy se encuentran entre los preferidos de los niños. Durante estos años, los niños de 70 países han dado rienda suelta a su imaginación jugando con los “clicks”.
¿Por qué los clicks han conquistado el corazón de tantos niños?
Para crear su universo de juguete Hans Beck diseño figuritas de hombres, mujeres, niños y bebés, con una multitud accesorios intercambiables. Y añadió una serie de escenarios para ellos, con edificios, vehículos, barcos, trenes, animales, plantas, etc., a la misma escala que sus muñequitos.
Sus figuritas, que nada dicen al adulto, se parecen claramente a los dibujos infantiles de la imagen humana. Tienen grandes y redondas cabezas en las que destaca el pelo, los ojos y una amplia sonrisa. También llevan un sencillo vestido. Se mantienen en pie con facilidad y sus cabezas, brazos y piernas se pueden mover. El niño puede colocar fácilmente en sus manos los accesorios (armas, herramientas, instrumentos médicos etc.), y su cabeza tiene una marca para colocar sombreros, cintas para el pelo, cascos, etc. Los accesorios están cuidadosamente diseñados y son intercambiables. Hans Beck quería que estas figuritas sonrientes fueran fácilmente manipulables por el niño y que pudiese convertirlas, mediante los accesorios, en personajes de cualquier época o profesión. Ambicionaba que los personajes que ideó fueran los protagonistas perfectos para permitir que el juego llegase hasta donde llegase la imaginación del jugador infantil.
Los escenarios a escala, que el niño debe reconstruir juntando piezas, son de un realismo perfecto y lleno de detalles, como el barco pirata, el centro comercial, el camping, el fuerte, el parque de bomberos, el castillo medieval, la gasolinera, etc. Y se van actualizando continuamente, de modo que siempre son familiares para el niño.

Así, por un lado las figuras tan manejables con sus variados accesorios y por otro lado sus detallados entornos permiten al niño organizar una gran cantidad de espacios muy realistas en los que dar movimiento y voz a sus figuritas para recrear las situaciones que imagina. No nos puede extrañar que con los “clicks” el niño pueda pasar horas jugando intensamente.
Cada niño quiere, consciente o inconscientemente, una total libertad de imaginación. El logro de Hans Beck fue idear un juego que, poniendo constantemente al día escenarios y accesorios reconocidos, permitiese al niño desenvolver su fantasía de un modo completamente libre. Esto explica la relación tan especial de los niños de cuatro décadas con este juego.
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