
En la sesión se espera cierta atonía por la festividad en EE.UU. y la falta de datos macroeconómicos que puedan catalizar movimientos. Aún así, consideramos que el mensaje de Draghi podría seguir impulsando a las bolsas europeas.
Pensamos que es muy positivo que el BCE muestre voluntad y medios para reactivar el crédito al sistema bancario, y por lo tanto también al sector privado. Hasta ahora las medidas se percibían de difícil implantación pero las palabras de ayer, dirigidas hacia una regulación más favorable, hacen pensar que la economía podría tener el impulso que necesitaba para consolidar la senda de la recuperación.
De cara a la semana que viene, hay que prestar especial atención a Norteamérica ya que dos de sus principales índices cotizan en máximos históricos. El S&P500 ha cerrado los cuatro días de cotización de esta semana por encima del 1.950 puntos y con máximos crecientes. Parece que este movimiento podría ser el preludio de la ruptura de los 2.000 puntos la semana que viene.
A partir de ahí, no se identifica una resistencia del índice. Mantenemos nuestra visión positiva de mercado a falta de amenazas.
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