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Conceptos financieros que enseñar a tus hijos


06.10.2020

Escrito por: Redacción


Cuando se piensa en la educación financiera de los más jóvenes surgen de inmediato dos preguntas: ¿se les debe de enseñar algo aparentemente tan complicado? ¿Por dónde empieza la enseñanza de los conceptos financieros?

La primera pregunta tiene una respuesta fácil y contundente: si el mundo financiero va a tener una presencia muy importante en sus vidas, como de hecho tiene en las de los adultos, conocer los conceptos financieros esenciales les ayudará a comprender mejor la situación familiar, a tomar decisiones adecuadas en el futuro, ya que tendrán capacidad de elección, y a conocer sus derechos y obligaciones. Todo ello favorecerá su bienestar.

¿Qué conceptos financieros se deben de enseñar?

El aprendizaje de los conceptos financieros esenciales no es una cuestión que se consuma de un día para otros, se trata de un proceso educativo que debe ir progresando desde edades tempranas hasta llegar a la edad adulta. 

Para comenzar este proceso conviene identificar muy bien los conceptos financieros más básicos. Sin pretender ser exhaustivos ni fijar una lista cerrada estos podrían ser algunos de esos conceptos básicos.

Dinero

Es probablemente el concepto más difícil de todos, pero a los más jóvenes se les deberían transmitir alguna noción esencial: el dinero no es algo mágico, un papel, una moneda o una tarjeta de crédito… que aparece sin más y permite obtener lo que se quiera. El dinero es la concreción de un esfuerzo, se obtiene trabajando, y es limitado. El dinero permite que unas personas se dediquen a una actividad y otras a otras ya que facilita el intercambio entre lo que cada uno produce sin necesidad de recurrir al trueque (cambio de una cosa que yo produzco por la que produce otro).

Ahorro

El concepto de ahorro se entiende fácilmente: cantidad de dinero que se guarda en el presente para destinarla a consumo futuro o en previsión de necesidades futuras. Es decir, guardar parte del dinero que ingresamos para más adelante, no gastárselo todo. Pero ¿por qué y para qué? Porque el ahorro nos permite dos cosas esenciales: una, pagar en el futuro algo que vale más de los ingresos habituales que tenemos, por ejemplo, una carrera o un master, y, otra, prevenir situaciones económicas adversas, como el paro o una crisis económica, en la que se interrumpe el flujo de nuestros ingresos habituales.

Gastos obligatorios, gastos necesarios y gastos ocasionales

Para que tus hijos comiencen en la cultura del ahorro, es importante que diferencien entre cuáles son los gastos obligatorios (aquellos que tenemos que pagar sí o sí), los necesarios (aquellos que necesitamos para nuestro día a día pero que podríamos pagar menos porellos, como por ejemplo la compra o la factura de la luz) y los ocasionales. Aprendiendo esto podrán tener más capacidad de decisión en el futuro sobre en qué gastar su dinero y cómo crear su propio presupuesto familiar.

Préstamo

Un préstamo es un contrato por el que una de las partes entrega a la otra dinero, propiedades u otros bienes materiales, a cambio de pagos futuros del principal. 


Intereses

Los que reciben un préstamo tienen que pagar un precio, los intereses, eso significa que tienen que devolver más de lo que recibieron. Al mismo tiempo los intereses es la contraprestación que recibe una persona por tener su dinero depositado en un banco. Los intereses serían el precio del dinero.


Diversificación del riesgo

Por muy prudente que se sea a la hora de administrar el dinero, a veces aparece alguna circunstancia extraordinaria con la que no se contaba. Esto nos obliga a diversificar nuestros ahorros, lo que implica repartir nuestra inversiones entre aquellas que pueden tener mayor riesgo, lo que normalmente supone más rentabilidad, y las que son más segura y, por tanto, menos rentables.

Derechos y obligaciones

Un préstamo, como cualquier otra operación financiera, conlleva derechos y obligaciones. En el caso de los préstamos el derecho consiste en disponer del dinero y destinarlo al fin para el que se pidió. Pero hay que recordar que ese dinero hay que devolverlo por lo que conviene calcular muy bien la capacidad de pago que se tiene, cuantos ingresos se van a tener en el futuro, y ese cálculo debe ser prudente, más que exagerar la valoración de los ingresos futuros conviene calcularlos a la baja para estar seguros de que se puede devolver si las circunstancias cambian a peor.


Existen muchos conceptos financieros que podríamos añadir a este listado enseñar a nuestros hijos se podría ampliar

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