En estos momentos la economía se encuentra en un ciclo expansivo que no termina de traducirse en un ciclo alcista en los mercados financieros.
Las bolsas se encuentran en un periodo de fragilidad dónde, de momento, ni los datos macro ni los resultados empresariales han sido capaces de impulsar subidas continuadas.
La principal razón que vemos es la falta de catalizadores concluyentes/potentes que nos haga pensar que el estancamiento global se ha disipado en favor de la recuperación. El mercado parece que tiene ganas de sumar pero en entorno económico no le ayuda.
Los países desarrollados se encuentran en una situación vulnerable con una macro que no termina de repuntar de forma definitiva.
En Europa, la Comisión Europea rebajó esta semana las cifras de crecimiento de la Eurozona a +1,6% en 2016 frente a +1,7% de las anteriores estimaciones.
El último PIB interanual de la región coincide con estas cifras en +1,6%, con España y Francia a la cabeza del crecimiento (+3,4% y +1,3% respectivamente).
Reino Unido a pesar de estar creciendo a buen ritmo y de tener un mercado laboral robusto que podría propiciar la recuperación definitiva, se presenta como la principal amenaza en los próximos meses debido al Brexit.
Antes de saber, si quiera, el resultado final del referéndum, la economía ya ha presentado signos de ralentización durante el primer trimestre, mostrando una caída significativa en la inversión extranjera.
En Estados Unidos la débil situación global está frenando su incipiente recuperación y de nuevo sus cifras macro reflejan una caída en la actividad y en las perspectivas de los consumidores.
Esta situación podría revertir en breve ya que su nivel de ahorro es elevado, está en niveles del 2012 (+4,1 s/PIB nominal%), a la vez que aumentan sus ingresos personales gracias a un mercado laboral cada vez más fuerte.
Sin embargo, su crecimiento se ha frenado paulatinamente hasta +1,9% en el primer trimestre de 2016 frente a +2,9% en el el primer trimestre de 2015. Por otra parte Japón no termina de recuperarse como consecuencia de la inactividad de su Banco Central.
En los principales países emergentes podríamos decir que se ha detenido el empeoramiento de la situación, de hecho nos encontramos ante una estabilización.
China está creciendo a unas tasas interanuales del +6,7%, lejos de los mínimos de 2009 en +6,2% y los últimos datos macro, aunque no son del todo optimistas, no marcan mínimos. Esta estabilización podría dar soporte a un gran número de países pero difícilmente, por sí misma, impulsar la recuperación global.
En el otro lado del Atlántico, la economía brasileña ha mejorado sus perspectivas ya que parece cercano el momento en el que la presidenta Dilma Rousseff abandone el poder por presuntos casos de corrupción.
En Brasil debemos tener presente que la posible mejoría se produce con un PIB interanual del -5,9% acompañado de tasa de inflación del 9,4% además, las expectativas se crean a partir de un cambio político y no de una mejora real de la economía, lo que restaría estabilidad y credibilidad al escenario.
Con este contexto global, hablar de recuperación para el siguiente trimestre se nos hace difícil. Esperamos ver la estabilización de las principales economías y la dilución del miedo a la ralentización global.
Nos quedan unas semanas/meses complicados pero, salvo riesgos muy puntuales, somos relativamente optimistas y no vemos que la situación nos conduzca a un ciclo bajista.
A todo esto hay que sumarle un entorno de tipos cero impuesto por los Bancos Centrales, por lo que tampoco vemos grandes oportunidades en renta fija.
Quizás los bonos corporativos podrían presentar potencial de revalorización, después del anuncio de compra por parte del BCE, pero los spreads están ya muy estrechos.
Seguimos pensando que la renta variable es el activo más atractivo, siempre con cautela y teniendo muy en cuenta los riesgos a los que nos enfrentamos durante los meses venideros