Este contenido ha sido elaborado con finalidad informativa y educativa, teniendo la información facilitada en el mismo carácter meramente ilustrativo. La información suministrada no deebe en ningún caso considerarse asesoramiento financiero, ni en materia de inversiones, fiscal, legal o de cualquier otro tipo, ni debe ser entendida como una recomendación para realizar operaciones, ni construirá la base para una toma de decisión en una dirección determinada.
La inversión alternativa es un concepto cada vez más presente en el ámbito financiero. Conocer sus principales características permite contextualizar mejor este tipo de activos dentro de una estrategia financiera a largo plazo. En este artículo te contamos algunos de los aspectos clave que conviene tener en cuenta para comprenderla.
¿Qué es la inversión alternativa?
De forma general, la inversión alternativa hace referencia a un conjunto de activos y estrategias que no forman parte de los mercados financieros tradicionales cotizados, como la bolsa o la renta fija pública. Su comportamiento y su forma de gestión suelen responder a lógicas distintas, lo que explica por qué requieren un análisis específico.
En muchos casos, este tipo de inversiones está vinculado a activos no cotizados, cuyo valor no depende de precios diarios de mercado, sino de la evolución del propio activo o proyecto. Esto implica que su seguimiento y valoración se basan en factores operativos y económicos a medio y largo plazo.
Gráfico del crecimiento de las inversiones alternativas
Fuente: Preqin
Según estimaciones de Preqin, una de las principales firmas internacionales de análisis de activos alternativos, el volumen global de este tipo de inversiones podría situarse cerca de los 20 billones de dólares en 2028, lo que supondría multiplicar por más de cuatro su tamaño en poco más de una década, impulsado especialmente por el crecimiento en áreas como infraestructuras, inmobiliario, deuda privada y capital riesgo.
Horizonte temporal y funcionamiento de las inversiones alternativas
Una de las características más relevantes de la inversión alternativa es su horizonte temporal. A diferencia de otros productos financieros, suele estar diseñada para mantenerse durante varios años, ya que muchos activos necesitan tiempo para desarrollarse y consolidar su valor.
Además, es habitual que presenten menor liquidez, lo que significa que el capital invertido no siempre puede recuperarse de forma inmediata. Por este motivo, entender cómo funciona la inversión, durante cuánto tiempo y en qué condiciones se estructura resulta clave antes de valorar este tipo de activos.
Descubre las diferencias entre inversiones líquidas e ilíquidas (link artículo inversiones líquidas e ilíquidas)
¿Qué riesgos tiene la inversión alternativa y cómo es la gestión?
Otro aspecto clave es la gestión de la inversión. Al tratarse de activos no cotizados, el seguimiento no se basa en una cotización diaria, sino en el análisis continuo del activo subyacente, su evolución operativa y el cumplimiento de los objetivos marcados en cada fase.
Como cualquier inversión, la inversión alternativa también implica riesgos, que pueden estar relacionados con el tipo de activo, el entorno económico o la propia gestión. Por eso, contar con información clara sobre en qué se invierte, cómo se gestiona y qué factores pueden influir en su evolución resulta fundamental para tener una visión realista y alineada con las expectativas.
En el mercado español, Bankinter Investment, la gestora especializada del Grupo Bankinter,se centra en inversión alternativa y mercados privados.