Hace un año, el 28 de abril de 2025, nuestro país sufrió un apagón eléctrico generalizado. La electricidad dejó de llegar a hogares, empresas y hospitales. Es un episodio que difícilmente se borrará de la memoria colectiva: todos recordaremos dónde estábamos en ese momento y las dificultades cotidianas que tuvimos que afrontar.
Los cálculos del BCE en el día del “apagón”
Los pagos con tarjeta cayeron hasta un 42% respecto a sus niveles habituales, y el comercio electrónico cayó un 52%.
Pero el problema no afectó únicamente a los pagos digitales. Los pagos en efectivo también se vieron perjudicados, ya que numerosos cajeros automáticos dejaron de funcionar o se quedaron sin efectivo.
Desplome de las retiradas de dinero en cajeros el día del apagón

Fuente: Banco de España
Nota: En el gráfico se aprecia la caída fulminante de las retiradas de efectivo y su rápida recuperación en cuanto volvió la electricidad que se debió a la inmediata y masiva reposición del dinero que hicieron las entidades financieras.
El uso de efectivo
Para entender la magnitud del problema, conviene recordar que, según las encuestas del Banco de España, el uso del efectivo en establecimientos físicos sigue siendo mayoritario en nuestro país.
Actualmente:
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El 57 % de los españoles utiliza efectivo a diario.
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Un 28 % paga habitualmente con tarjeta.
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Solo un 16 % recurre de forma preferente a dispositivos móviles.
Este dato resulta clave para extraer conclusiones en escenarios de crisis. El Banco de España subraya que, en situaciones como la del apagón eléctrico o en otras emergencias recientes, como la DANA, el efectivo se convierte en un elemento esencial.
De hecho, la institución concluye que el dinero en efectivo “asegura la autonomía”, ya que es el único medio de pago que puede utilizarse sin electricidad, sin dispositivos electrónicos y sin conexión a internet.
¿Qué cantidad de dinero en efectivo conviene tener?
Ante este tipo de riesgos, el Banco de España, en línea con las recomendaciones de otras instituciones como la Comisión Europea, aconseja a la ciudadanía mantener una reserva mínima de efectivo en el hogar.
La recomendación concreta es disponer de:
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Entre 70 y 100 euros en efectivo por cada miembro de la familia.
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El importe suficiente para cubrir las compras básicas durante al menos tres días.
Además de la responsabilidad individual, el BCE insiste en la necesidad de que los bancos centrales y las entidades financieras garanticen “una oferta de efectivo eficiente y sólida”, algo que —como se comprobó el día del apagón— funcionó correctamente en nuestro país gracias a la rápida reacción del sistema financiero.