Los anglosajones tienen una palabra para describir el juego del lingo, esto es, el juego en el que unas personas saltan sobre otras para ir avanzando secuencialmente: leapfrog o salto de la rana.
Este término en inglés, se usa cada vez más en contexto de cuando se habla de evolución tecnológica e innovación de los países y las sociedades en general. El abaratamiento del acceso al conocimiento y a la tecnología está permitiendo que sociedades atrasadas en un determinado aspecto, al actualizarse, puedan evitar la tecnología actual yendo más allá, al siguiente nivel. Así, por ejemplo, países con una mala estructura de telefonía fija, decidieron desarrollar la móvil en vez de invertir grandes sumas de dinero en la instalación de cables en los hogares de los usuarios. De manera similar segmentos de la población pasaron directamente de no usar ordenador a usar ordenador portátil. Y últimamente, incluso las tabletas tipo iPAD están siendo adoptadas por no usuarios de los ordenadores y por lo tanto de Internet.
El leapfrog es una interesante oportunidad para aquellos que se perdieron una tecnología. Y por lo tanto una oportunidad para muchas compañías.
¿Cómo pueden aprovechar oportunidad para innovar?
Una cuestión a veces poco reflexionada es que ser el primero no siempre significa ser el ganador. Google no fue el primer buscador ni Apple el primer fabricante de teléfonos del mercado. Estas compañías y otras muchas, aprovecharon mucha tecnología a su alcance (y básicamente al alcance de todos) para reinventar un concepto ya existente pero mejorado, más sencillo y posiblemente más barato.
Conocer bien los errores de la competencia y entender mejor las demandas de los usuarios de esos servicios de la competencia puede ser clave a la hora de ofrecer un servicio “leapfrog”. Cuando Apple inventó el iPOD, también Sony, el líder en aquella época de los denominados “walkman” tenía a su alcance la tecnología necesaria: el formato mp3, los discos duros y los altavoces digitales, sin embargo fue Apple quien lanzó un dispositivo superior a los existentes en ese momento.
A veces detecto una carrera por ser el primero en lanzar un producto concreto o servicio, buscando ese valor añadido que tiene muchas ser el primero. Sin embargo, no hay que olvidar que un competidor puede estar observándote, ver qué les das a los clientes y qué te piden estos realmente, y saltar por encima de ti ofreciendo un producto renovado.
Por Nicolás Moya García-Luján, Director de Innovación, Bankinter.
