A corto plazo sólo un agravamiento serio del conflicto entre Rusia y Ucrania podría cambiar el tono del mercado, pero esta es una variable impredecible. Por lo demás, sólo es preciso tener en cuenta la sensación de vértigo por la velocidad de los avances durante los últimos trimestres como factor susceptible de frenar al mercado. Si ganase importancia podría detenerlo durante algún tiempo, pero no mucho, ni de forma seria.
El verdadero problema a corto plazo es sólo Ucrania. Si no existiera, únicamente deberíamos preocuparnos por estar alejados de los emergentes y vigilar los posibles sobreprecios en algunos activos, como determinadas compañías tecnológicas de tamaño mediano o pequeño o los bonos alemanes si aceptamos la posibilidad de un repunte futuro de la inflación o el inmobiliario británico.
Hoy las bolsas deberían rebotar, sujetas a que Rusia no haga más movimientos agresivos. Si aislamos “el tema ruso”, el mercado debería avanzar lentamente esta semana apoyado en el flujo de fondos, la macro, los movimientos corporativos y la mejora de ratings.