Futuros I.
Qué son los Futuros, cómo funcionan y principales características de estos vehículos de inversión.

¿Qué es un contrato de futuros financieros?
Un contrato de futuros financieros es un acuerdo estandarizado que se negocia en mercados organizados, mediante el cual dos partes se comprometen a comprar o vender un activo determinado en una fecha futura concreta y a un precio fijado de antemano.
Estos contratos establecen con precisión las condiciones bajo las que se producirá el intercambio de un activo subyacente, que puede ser de naturaleza financiera, física, inmobiliaria o relacionado con materias primas. De este modo, se garantiza tanto el momento de la operación como el precio al que se llevará a cabo.
El objetivo principal de los futuros financieros es definir de forma clara y anticipada todos los elementos de la operación, así como contemplar los posibles escenarios que puedan afectar a la compraventa. Para reducir el riesgo de incumplimiento entre las partes, intervienen las cámaras de compensación, que supervisan los contratos, gestionan las garantías exigidas y controlan las posiciones abiertas de compradores y vendedores.
¿Para qué sirven los futuros financieros?
Los futuros financieros se utilizan principalmente con dos finalidades: cubrir riesgos y buscar oportunidades de beneficio.
Cobertura de riesgo
Los futuros permiten proteger una inversión frente a movimientos desfavorables del mercado. Para ello, se toma en el mercado de futuros una posición opuesta a la que ya se mantiene. De este modo, posibles pérdidas en la posición principal pueden compensarse con las ganancias del futuro.
Por ejemplo, si un inversor tiene en cartera 100 acciones de una empresa y teme una caída del mercado, puede vender un futuro sobre ese mismo valor. Así, la posición queda neutralizada ante subidas o bajadas del precio. Además, para realizar esta cobertura no es necesario desembolsar el importe total de las acciones, sino únicamente la garantía exigida para el contrato de futuros.
Especulación
Los futuros también se emplean con fines especulativos, es decir, para intentar obtener beneficios aprovechando las variaciones del mercado. En este caso, el inversor abre una posición en futuros sin tener otra inversión que la compense, asumiendo tanto el potencial de ganancia como el riesgo de pérdida.
La posición puede ser compradora o vendedora, permitiendo obtener beneficios tanto en mercados alcistas como bajistas. Una de las principales ventajas de este uso es el efecto del apalancamiento, ya que solo es necesario aportar una garantía inicial, que suele ser muy inferior al valor total de la posición asumida en el mercado.