Introducción a los ETFs.
Descubre qué son los ETFs, sus principales características, cómo han evolucionado desde su origen y en qué se diferencian de otros productos de inversión.

¿Qué es un ETF?
Un ETF, o fondo cotizado, es un vehículo de inversión colectiva que se negocia en bolsa igual que una acción. Esto significa que puede comprarse y venderse en cualquier momento durante el horario del mercado, utilizando los mismos tipos de órdenes disponibles para las acciones.
Este tipo de producto combina características tanto de los fondos de inversión como de las acciones. Por un lado, agrupa una cartera o cesta de activos, lo que permite diversificar el riesgo; por otro, cotiza en tiempo real en los mercados, ofreciendo liquidez inmediata. De este modo, se sitúa a medio camino entre ambos: funciona como un fondo por su diversificación, pero como una acción por su forma de negociación. A diferencia de los fondos tradicionales, no es necesario esperar al valor liquidativo de final de día, ya que las operaciones se ejecutan al instante.
¿Cuál es el objetivo de un ETF?
El objetivo principal de un ETF es replicar el comportamiento de un índice o mercado de referencia, ya sea de renta variable, renta fija, materias primas u otros activos. De esta forma, el inversor obtiene una rentabilidad similar a la del índice que sigue.
Por ejemplo, si un ETF replica el IBEX 35 y este índice sube un 6% en un periodo determinado, el ETF debería ofrecer una rentabilidad muy próxima a ese porcentaje, descontando las comisiones. Esto se debe a que su evolución depende del comportamiento de los activos que componen ese índice. En consecuencia, al invertir en un ETF, se obtiene exposición indirecta a todos los valores incluidos en la cesta que replica.