Un ETF o fondo cotizado es un instrumento de inversión colectiva que puede comprarse y venderse en bolsa, en cualquier momento, durante el horario de negociación de mercados y utilizando el mismo tipo de órdenes que las existentes en el mercado de acciones. Combinan las ventajas de los fondos de inversión y de las acciones, además de ayudar a diversificar el riesgo. Un ETF es, en cierta medida, un híbrido entre un fondo de inversión y una acción, en el sentido que agrupa una cesta de valores, como un fondo, y además está cotizado diariamente en bolsa, como una acción. A diferencia de un fondo, no es necesario esperar al de cierre del día para la compra o venta, sino que se opera en tiempo real.

El objetivo del ETF es proporcionar a los inversores la misma rentabilidad que el mercado subyacente, puesto que replican los movimientos de un índice que pueden ser de renta variable, renta fija, materias primas, etc.

Un ETF es una cesta de valores que cotiza en un mercado. Por ejemplo, si el IBEX 35 sube un 6% a lo largo de dos años, el ETF que replique el IBEX 35 debe proporcionar a los inversores una rentabilidad similar a dicho índice, descontando las comisiones del ETF, puesto que la rentabilidad va en función de cada activo que forma la cesta. Los ETFs permiten sacarle rentabilidad a todos los valores que forman parte de la cesta, en este caso, sería todos los componentes que forman en IBEX 35.

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